- enero 30, 2026
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Hablar de cooperativismo 4.0 es referirse a un modelo que consolida los principios fundamentales del cooperativismo tradicional, integrando los valores y herramientas de una nueva generación que avanza con rapidez en el contexto de la cuarta revolución industrial, donde el Internet de las Cosas permea todos los aspectos de la vida cotidiana.
Antes de continuar con este comentario, deseo fundamentarlo en la importancia que tienen las cooperativas en el ámbito socioeconómico de los pueblos. Estas reúnen los méritos necesarios para ser reconocidas como el eje central del tercer sector de la economía, y, por ende, como la vía más idónea para la emancipación del ser humano en su lucha contra la pobreza.
En la República Dominicana existen más de 2,500 cooperativas, que agrupan a más de 2 millones de asociados, con activos que superan los RD$110,000 millones y una participación en el Producto Interno Bruto (PIB) superior al 10 %. Cabe destacar que estas cifras, aunque reflejan la dimensión económica del sector, no constituyen por sí solas un indicador de su verdadero valor. Lo esencial del cooperativismo es su capacidad para gestionar rentabilidad económica con impacto social, mejorando las condiciones de vida de sus asociados y, con ello, elevando sus niveles de bienestar y felicidad, que en última instancia debe ser el objetivo final.
Una cooperativa 4.0 es aquella que evoluciona hacia un nuevo estadio, incorporando tecnologías y fundamentos de la cuarta revolución industrial para mejorar su eficiencia, fortalecer su competitividad y estrechar vínculos con sus socios, la comunidad y otros grupos de interés. Este modelo implica procesos, manuales y políticas digitalizadas; optimización de la cadena de valor; análisis de datos y toma de decisiones basadas en herramientas tecnológicas. Todo ello permite una gestión confiable de la información. Además, se aprovechan plataformas electrónicas para aplicar los principios cooperativos —especialmente el de la democracia— mediante dispositivos que garantizan una mayor participación y transparencia. También se promueve la cercanía con el socio a través de aplicaciones móviles, facilitando una comunicación fluida y mejorando la calidad de los servicios.
Reconociendo la posición financiera y social del sector, así como el avance de esta revolución tecnológica, se hace necesaria y urgente la formación de una nueva generación de cooperativistas con capacidades técnicas y habilidades blandas que les permitan liderar con eficacia. Solo así podremos sostener una gestión en crecimiento, basada en una gobernanza sólida. Estas habilidades blandas son las que nos permiten inspirar, guiar y motivar equipos, desarrollar pensamiento crítico y propositivo, y combinar teoría con práctica para generar un desarrollo verdaderamente sostenible.
Sin embargo, debemos reconocer que vivimos en una época marcada por la posmodernidad y la posverdad, lo que plantea un desafío ético profundo. La sostenibilidad de la cultura de gobernabilidad dentro de las estructuras cooperativas depende de que nuestros líderes estén comprometidos con una ética sólida. En este sentido, hemos librado una lucha constante por la formación ideológica de nuestros dirigentes, con el objetivo de que asuman la ética como pilar fundamental de su accionar. Lamentablemente, en ocasiones hemos tenido que actuar con firmeza para defender el buen nombre y la reputación de nuestra cooperativa frente a acciones de algunos líderes que han intentado empañar su imagen.
Por tanto, hacemos un llamado urgente a priorizar la ética y fomentar un espíritu crítico, entendiendo que no se pueden generar cambios si seguimos haciendo exactamente lo mismo. Es imprescindible reconocer que los paradigmas han cambiado y que la resistencia al cambio constituye un obstáculo para alcanzar un desarrollo social y económico sostenible, que impacte positivamente en la felicidad de nuestros asociados.
En definitiva, necesitamos una nueva generación de líderes 4.0, dotados de inteligencia emocional, capaces de inspirar, motivar y guiar, con pensamiento crítico y habilidades para proponer soluciones creativas y eficientes. Líderes flexibles, capaces de adaptarse a los cambios tecnológicos y culturales, que fomenten un entorno donde la innovación, la adaptabilidad y el desarrollo personal y empresarial prosperen. Todo esto debe estar armonizado con una visión estratégica clara, que garantice el empoderamiento del equipo y promueva una nueva forma de vivir.
Que estas reflexiones se conviertan en una proclama para que el sector cooperativo de la República Dominicana —y en particular nuestra cooperativa— se coloque a la altura de esta cuarta revolución industrial, generando líderes 4.0 para el beneficio de todos los asociados, la comunidad y la población dominicana.
Lic. Marino de Dios
Presidente del Consejo de Administración de Cooproharina.
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